Ella
-Un cortado por favor- El mozo me entendió perfectamente con una seña, a tres mesas de distancia que me separaban del mostrador donde se encontraba dejando la bandeja con tazas sucias de café y bollitos de servilletas usadas.
Yo estaba sentado exactamente en el punto central del bar, en línea recta al vértice de la vidriera que recorría toda la esquina. Era uno de esos bares antiguos, amplios, con mesas y sillas de madera barnizada y ventiladores colgando del techo.
Desde ahí tenía una vista panorámica de todo lo que ocurría afuera, cuando la vi. Resaltaba fácilmente entre toda la gente que pasaba caminando de prisa, seguramente llegando tarde a sus trabajos. Tenía unas piernas quilométricas que se lucían sobre unos tacos negros haciendo que cada paso sea interminable.
Vestía un traje negro. Una pollera, si es que su medida permitía seguir llamándola pollera. Un blazer al cuerpo unido por una fila de botones. A simple vista parecía que debajo no llevaba nada, porque el último botón abrochado desembocaba justo en la intersección de lo que parecían los pechos más perfectos que había visto en mi vida.
Su pelo oscuro brillaba con el sol de la mañana y el viento hacía que se elevara como la cortina de una ventana que da al mar. Todo a su alrededor se detuvo y su caminar era en slow motion.
Sentía que su mirada penetrante me quemaba, me asfixiaba. Sus ojos eran fuego. Logré aflojarme la corbata, que se mimetizaba con el color de mi cara. Me sentía mareado y con la boca muy seca, logré quitarle la vista por un segundo buscando al mozo por mi café. No logré encontrarlo, todo estaba muy borroso.
Volví a ella y esta vez me sonreía, pero esa no era una sonrisa amistosa, las sabía reconocer muy bien. Después de toda una vida ejerciendo como abogado conocía los tipos de personas y sus sonrisas. Esta era diferente. Me dolía verla, sentí una fuerte presión en el pecho. Mis dedos se estrujaron en mi camisa, como tratando de atravesarla.
Por un momento me pregunté si lo que sentía sería amor, hubiese sido afortunado. Era el tipo de mujer que se ve una sola vez en la vida, y después de ella no existe nada más. Me agarré fuerte del costado de la mesa y segundos más tarde sentí el impacto.
Comentarios
Publicar un comentario