El adiós
El giro de la llave se sintió incómodo. Benjamín tuvo que empujar la puerta de entrada, que se resistía a abrirse ante una pila de hojas y sobres. Al dar su primer paso dentro de la casa, sintió la ausencia, sintió que en la mezcla de olores que caracterizaban y paseaban comúnmente por el lugar, faltaba uno, para él el olor más sincero. Sintió una mano que se apoyaba en su hombro buscando darle ánimo y empuje para avanzar hacia adentro. Se había quedado tieso en la entrada, como una barrera que separaba lo que había perdido en el hospital y la realidad diaria que lo aguardaba en ese nuevo hogar. Su papá más que nadie lo entendía, la pérdida era de los dos. Entró con él guiándolo del hombro hasta el living, como si fuese la primera vez que entraba a ese lugar. Colocó los bolsos en el sillón y se dirigió a abrir las cortinas y ventanas intentando darle vida y aire a esa casa. Benjamín lo miraba, esperaba que alguien le diga cuál era el próximo paso, cómo se seguía. Per...